El método que se sigue para numerar las rutas nacionales,
no es arbitrario y responde a normas preestablecidas que, a menudo,
se desconocen o malinterpretan. Se trata de esclarecer un aspecto
de la señalización vial donde, como queda dicho,
el criterio no es libre sino que debe estar sujeto a conceptos
de reconocimiento y aceptación unánimes.
En el año 1936 y a propuesta de la Dirección Técnica,
el Directorio de la Dirección Nacional de Vialidad aprobó el "Sistema
de Numeración de los Caminos Nacionales" en mérito
a que el Artículo 35 de la Ley 11.658 determinaba que era
materia de la Repartición proceder a la apropiada numeración
de las Rutas Nacionales.
Dicho Sistema establece que la numeración de rutas deberá,
en lo posible, ajustarse a los siguientes principios o directivas
:
- Por razones de sencillez y brevedad se emplearán
números naturales, únicamente, sin agregados de letras
u otras indicaciones.
- En ningún caso se considerará que
un tramo de camino sea común a dos rutas diferentes. Se
evitará de esta forma la asignación de dos números
a un mismo tramo de ruta.
- Los números servirán para
designar al camino y a la vez, itinerarios, o sea rumbos o corrientes
de tránsito comercial de turismo o de vinculación
política o social. Una misma Ruta Nacional no cambiará de
número al pasar de una provincia a otra.
- En
previsión de futuras ampliaciones de la Red Nacional, se
dejarán números en blanco, consultando las probables
ampliaciones de la red. (Pensar que este artículo fue dictado
en el año 1935 cuando la red no tenía la dimensión
actual).
- Se destinarán los números más bajos, de
1 al 50 para numerar a los caminos que constituyen los grandes
itinerarios y a los que unen entre sí a las capitales de
provincia.
Esta numeración se efectuará de la siguiente forma :
a) Tomando como centro la Capital Federal, se adoptará el
sistema radial para la asignación de los 14 primero números
girando en el sentido de las agujas del reloj y dando el número
1 al camino que une la Capital de la República con la Capital
de la Provincia de Buenos Aires.
b) A partir del número 15 y hasta el 31 se numerarán los grandes
itinerarios que corran de Este a Oeste, comenzando por el más septentrional
de ellos.
c) A partir del número 32 y hasta el 40 se numerarán los grandes
itinerarios que corran de Norte a Sur, comenzando por el más oriental
de ellos.
d) A partir del 41 y hasta el 50 se dejarán para futuras ampliaciones.
- Se emplearán los números 51 hasta el 300 para
los restantes caminos de la Red Nacional procediendo de la siguiente
forma.
Región I: Zona Andina del Norte, (Jujuy,
Salta, Catamarca, Tucumán, La Rioja). Números del
51 al 80.
Región II: Región Chaqueña,
(Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe norte). Números
del 81 al 100.
Región III: Mesopotámica, (Entre Ríos, Corrientes
Misiones). Números del 101 al 140.
Región IV: Cuyo y La Pampa, (San Juan, Mendoza, San Luis
y La Pampa). Números del 141 al 155.
Región V: Centro, (Córdoba, centro y sur de Santa
Fe) : Números del 156 al 185.
Región VI: Capital Federal y Buenos Aires. Números
del 185 al 230.
Región VII: Neuquén y Río Negro. Números
del 231 al 255.
Región VIII: Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Números
del 256 al 300.
Hecha la descripción de los principios bajo los cuales
se numeran las rutas pertenecientes a la Red Nacional de Caminos
corresponde hacer mención a algunas de las consideraciones
colaterales que se han consignado en el documento que originó el
sistema, las cuales tienden a darle al mismo un carácter
amplio. Es así que se cita que deberá mantenerse un estrecho
vínculo con las Direcciones Provinciales de Vialidad y prestarle
la colaboración necesaria para la numeración de los
caminos provinciales, debiendo tratar de que esta numeración
se inspire en los mismos principios que la numeración de
los caminos nacionales (Artículo 35 de la Ley 11.658), procurando,
especialmente que en una misma provincia no haya dos caminos con
el mismo número, a cuyo fin, al numerar sus caminos cada
provincia debe excluir los números adoptados por la Nación
en esa provincia.
Analizando lo que fuera escrito en el año 1935, surge que
lo propiciado respondía a una planificación definida
tendiente a evitar confusiones a los usuarios de los caminos, como
así mismo lograr un ordenamiento lógico de la nomenclatura
de cada sistema vial.
Diego Fernando Mazzitelli (Extracto Revista Caminos
Nº 386)
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